jueves, 20 de agosto de 2015

¿Debe entrar un inspector de turismo en un alojamiento con clientes?

Imaginaros que estáis en la habitación de un hotel disfrutando de unas merecidas vacaciones y de repente entra un inspector de turismo a medir la superficie de la habitación. ¿lo veis normal? Pues los inspectores de turismo de Castilla y León SI. ¿Es esta la calidad que queremos vender?

Permitidme que os ponga en antecedentes:

El 2 de diciembre de 2013 se publicó el decreto 75/2013 por el que se regulan los alojamientos de turismo rural en Castilla y León. Un decreto muy esperado por el sector. La gran novedad de dicho decreto era la categorización de los establecimientos de turismo rural, pero ha pasado más de un año y medio y todavía hay un gran número de alojamientos de turismo rural que están esperando a saber cuantas estrellas verdes le corresponden.

El proceso de categorización era el siguiente:

PRIMERO: 
Autoevaluación por parte del propietario, según los criterios de valoración que se establecían en el Decreto 75/2013.
El propietario disponía de un año desde la entrada en vigor del decreto para presentar la Declaración Responsable con la autoevaluación.

SEGUNDO:
Un inspector o inspectora visitará el alojamiento para verificar que se cumplen con los requisitos de la ley de turismo de Castilla y León y certificará la clasificación del alojamiento (1, 2, 3, 4 o 5 estrellas verdes).

TERCERO:
El propietario compra la placa identificativa con la categorización otorgada y la pone a la puerta del establecimiento.

Un proceso sencillo que se esta alargando en exceso en el tiempo.

Pues bien, después de haber presentado la autoevaluación en invierno, hace más de 8 meses, un inspector de turismo se pone en contacto con nosotros para decirnos que el 13 de agosto viene a ver nuestra nuestra Casa Rural.

¡¡El 13 de agosto!! Nada más y nada menos que el 13 de agosto, la semana con mayor porcentaje de ocupación del año para el sector turístico y para el de turismo rural en particular.

Le indicamos al inspector que teníamos clientes y que habiendo clientes no iba a entrar a la Casa Rural. Y nos pusimos a su disposición para buscar otro día en el que no hubiese clientes. El inspector insistió (por no poner que amenazó) en que si no entraba nos daría de baja la Casa Rural.

Aunque el punto 3 del artículo 74 de la ley de turismo de Castilla y León pueda facultar al inspector de turismo a acceder a la Casa Rural, NO le dejamos pasar porque había clientes, basándonos en los siguientes criterios:
  1. El motivo de la inspección es para verificar una autoevaluación, no es debido a una denuncia o queja del cliente.
  2. Se trata de una Casa Rural, casa de alquiler completo, al entrar estamos invadiendo su intimidad. Los clientes que quieren disfrutar de sus vacaciones y de la tranquilidad del medio rural.
  3. Algunos de los criterios de valoración dependen como tengas la casa (ordenada, limpia, etc...) y al tener clientes no tenemos control sobre estos aspectos.
  4. Hemos intentado buscar otra fecha para realizar la inspección.
  5. Salvo el mes de agosto y quizás julio, el turismo rural en Palencia es un turismo de fin de semana, por lo que es muy fácil encontrar fechas sin clientes para realizar la inspección.
  6. Han pasado 8 meses desde que presentamos la autoevaluación, de los cuales 5 tienen una ocupación media inferior al 10% en la provincia de Palencia, según la Encuesta de Ocupación de Alojamientos de Turismo Rural del INE. Consideramos que sería el periodo ideal para realizar estas inspecciones y no en temporada alta.
  7. Si queremos ofrecer calidad, establecimientos de calidad, debemos pensar en el cliente, tanto el Empresario como la Administración.
Creo que las inspecciones de turismo son necesarias para mejorar la calidad pero siempre y cuando no se moleste al cliente porque entonces lo que estamos consiguiendo es el efecto contrario.

¿Que pensáis vosotros?